venerdì 12 agosto 2011

Cuando se extraña...(poema)

Qué es extrañar, amor mìo?
Cuándo inicia
El instante de esa ausencia,
De invadir el sentimiento
En la puerta del recuerdo.
.
¿Cuando es inspiración
y cuando es melancolía?
¿Cuando a tu puerta se abre
Y cuándo distante te encuentras?
En esa búsqueda desesperada
En esa poesía perdida…
.
En los versos…
En silencio
En las huellas de las letras.
¿Qué es extrañar, amor mío?
Qué ansiedad tú me despiertas,
Inquietud de no tenerte
Y observarte tan lejano
En tu incógnita imagen,
En secreto literario…
.
En esos versos callados.,
Que respiran palpitando
Y vibran aprisionados
En las manos del poeta.
.
El extrañarte en mis noches
Desnudando pensamientos,
Tan desnuda como el alma,
Se viste de fantasías
De los más bellos colores
Y encierra estremecida,
El secreto de una noche…
.
Besos de fuego encendido,
Del papel de las rosas ilusiones
Donde edité con caricias
Los versos de tus poemas.
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Brindis...(poema)

He aquí dos rosas frescas, mojadas de rocío:
una blanca, otra roja, como tu amor y el mío.
Y he aquí que, lentamente, las dos rosas deshojo:
la roja, en vino blanco; la blanca, en vino rojo.
.
Al beber, gota a gota, los pétalos flotantes
me rozarán los labios, como labios de amante;
y, en su llama o su nieve de idéntico destino,
serán como fantasmas de besos en el vino.
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Ahora, elige tú, amiga, cuál ha de ser tu vaso:
si éste, que es como un alba, o aquél, como un ocaso.
No me preguntes nada: yo sé bien que es mejor
embriagarse de vino que embriagarse de amor...
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Y así mientras tú bebes, sonriéndome -así,
yo, sin que tú lo sepas, me embriagaré de ti...
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José Ángel Buesa

Déjame libre las manos...(poema)

 Déjame sueltas las manos
y el corazón, déjame libre!
Deja que mis dedos corran
por los caminos de tu cuerpo.
La pasión —sangre, fuego, besos
me incendia a llamaradas trémulas.
Ay, tú no sabes lo que es esto!
Es la tempestad de mis sentidos
doblegando la selva sensible de mis nervios.
Es la carne que grita con sus ardientes lenguas!
Es el incendio!
Y estás aquí, mujer, como un madero intacto
ahora que vuela toda mi vida hecha cenizas
hacia tu cuerpo lleno, como la noche, de astros!
Déjame libre las manos
y el corazón, déjame libre!
Yo sólo te deseo, yo sólo te deseo!
No es amor, es deseo que se agosta y se extingue,
es precipitación de furias,
acercamiento de lo imposible,
pero estás tú,
estás para dármelo todo,
y a darme lo que tienes a la tierra viniste
como yo para contenerte,
y desearte,
y recibirte!
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Pablo Neruda