martedì 16 agosto 2011

Te regalo un poema...(poema)

Quiero escribir los versos del color de los cielos,
matizando los rayos que irradian desde aquí,
entre nubes creadas de bello terciopelo,,
entregarte mis versos escritos para ti..
.
Los años nos traicionan trayendo madrugadas,
con despertar de auroras de tiempos por vivir,
que marcan tus sentidos tras bellas alboradas,
muriéndote en mis brazos en sueños de marfil.
.
Quiero escribir un verso del color de las rosas,
que te lleve mi aroma hasta hacerte sentir,
que a nosotros la noche, nos llegó con las cosas,
que se viven de un giro, sin que deban morir.
.
Un verso que te envuelva en mi musa risueña,
atrapando tus sueños, haciéndote vivir,
porque sabes adentro que yo seré tu dueña
quien te regale el verso... que te haga feliz.
.
Quiero escribir un verso con palabras hermosas,
con la imagen que ahora te hace sonreír,
y quizás con un poco de mentiras piadosas,
de ansiedades tardías, sin cansancios... poder existir.
_____________
Dylia Marita

Aprendí (reflexión)

Al primer año de nacido aprendí lo importante que es un juguete. sobre todo si sabe rico.
A los 2 años, aprendí que caerse duele.
A los 3 años, aprendí que duele más una palabra que un golpe.
A los 4 años aprendí lo interesante que puede ser un rompecabezas.
A los 5 años, aprendí que a los pececitos dorados no les gustaba la gelatina...
A los 6 años, aprendí que bañar a las tortugas con agua caliente las mata aunque huelan feo.
A los 7 años, aprendí lo confortante que se siente un abraso de papá o mamá cuando me daba miedo o simplemente cuando sentía que necesitaba sentirme amado.
A los 8 años, aprendí que no todo se puede arreglar con un berrinche.
A los 9 años, aprendí que mi profesora sólo me preguntaba cuando yo no sabía la respuesta.
A los 10 años, aprendí que era posible estar enamorado de cuatro chicas al mismo tiempo.
A los 12 años, aprendí que, si tenía problemas en la escuela, los tenía más grandes en casa
A los 13 años, aprendí que, cuando mi cuarto quedaba del modo que yo quería; mi madre me mandaba a ordenarlo
A los 15 años, aprendí que no debía descargar mis frustraciones en mi hermano, porque mi padre tenía frustraciones mayores... y la mano más pesada.
A los 16 años, aprendí que mi hermana no era mi mayor enemiga. y que podía ser mi mejor confidente.
A los 17 años, aprendí que emborracharte no siempre es el mejor sentimiento, (menos al otro día) y que no es la mejor forma de solucionar los problemas.
A los 18 años, aprendí que no valía la pena discutir con mi madre.
A los 19 años aprendí lo que duele dejar a alguien que amas.
A los 20 años, aprendí que los grandes problemas siempre empiezan pequeños.
A los 21 años, aprendí que un libro puede llegar a ser una buena compañía.
A los 22 años, aprendí que si encuentras a la mujer adecuada te puede enseñar a amar.
A los 23 años, aprendí lo que es extrañar a alguien y lo grato que es volverlo a encontrar.
A los 24 años, aprendí que con el tiempo las cosas se miran de una forma diferente.
A los 25 años, aprendí que aunque me quería comer el mundo aun me faltaba mucha experiencia.
A los 26 años, aprendí que no importa lo lejos que viajes cuando quieras huir de algo, tus problemas siempre te acompañaran a lo largo de toda la travesía.
A los 27 años, aprendí que él titulo obtenido no era la meta soñada.
A los 28 años, aprendí que se puede hacer, en un instante, algo que te va a hacer doler la cabeza la vida entera.
A los 30 años, aprendí que se necesita mucho amor, paciencia y inteligencia para vivir con alguien.
A los 31 años, aprendí lo que es ser padre y me empecé a dar cuenta de lo que eso significa.
A los 32 años, me di cuenta lo que me falto platicar y convivir con mi padre. y lo mucho que me falto aprender de el.
A los 33 años, aprendí que a las mujeres les gusta recibir flores, especialmente sin ningún motivo.
A los 34 años, aprendí que no se cometen muchos errores con la boca cerrada.
A los 35 años, aprendí que puedes deprimirte como cuando tenías 17 años y eso no esta mal. solo significa que estas empezando a pensar en ti mismo.
A los 36 años, entendí que mi madre no va cambiar y sigue siendo inútil discutir con ella.
A los 37 años, comprendí lo lejos que estaba de saber quién era.
A los 38 años, aprendí que a veces la vida se repite y duele igual que la primera vez.
A los 39 años, aprendí que ser buen amigo no se trata solo de recibir.
A los 40 años, aprendí que, si estás llevando una vida sin fracasos, no estás corriendo los suficientes riesgos.
Luego, al pasar de los años aprendí.
Que puedes hacer a alguien disfrutar el día con solo con un pequeño detalle que casi siempre no cuesta nada.
Que niños y abuelos son aliados naturales.
Que ver una buena película puede darme una tarde agradable.
Que aprender a aceptarme como soy me puede ayudar a no sentirme tan solo.
Que es absolutamente imposible tomar vacaciones sin engordar cinco kilos.
Que no puedo cambiar lo que pasó pero puedo dejarlo atrás.
Que las cosas que te pasan y que te duelen siempre te dejan una enseñanza. y esta en ti aprender de ella.
Que nunca es tarde para decir lo siento y perdón.
Que puede doler pero sé que después me voy a sentir mejor.
Que nunca es tarde para decir la verdad (por más dura que esta sea) y que tampoco es tarde para enfrentar a quien le hice daño si aquélla persona te quiere te sabrá entender y perdonar.
Que pedir ayuda puede dar mucha vergüenza y miedo, pero que a veces es necesario y hay que sacar fuerzas y valor para hacerlo.
Que la mayoría de las cosas por las cuales me he preocupado nunca suceden.
Que esperar a los hijos despiertos cuando salen de noche no va a hacer que lleguen más temprano.
Que si esperas a jubilarte para disfrutar de la vida, esperaste demasiado tiempo.
Que nunca se debe ir a la cama sin resolver una pelea.
Que me hubiera gustado tener la experiencia que tengo ahora cuando era más joven, seguramente no habría dejado pasar muchas oportunidades.
Y que ahora entiendo que eso es imposible y que solo me queda aplicar mis experiencias y no perder la oportunidad de encontrar a un amigo.
Que si las cosas van mal, yo no tengo por qué ir con ellas.
Aprendí que envejecer es importante.
Aprendí que amé menos de lo que hubiera debido.
Y hoy... me doy cuenta que todavía;
Que tengo mucho para aprender. y que no importa la edad que tengas, aun estás a tiempo de cambiar las cosas y ser feliz

Ernesto Che Guevara (personaje)

Ernesto Guevara, más conocido como «Che Guevara» nació en Rosario, Argentina,el 14 de junio de 1928, murió en La Higuera, Bolivia,el  9 de octubre de 1967, fue un político, escritor, periodista y médico argentino-cubano.Guevara fue uno de los ideólogos y comandantes que lideraron la Revolución Cubana de 1953 a 1959.
Ya a temprana edad Ernestito comienza a sufrir asma determinando que su infancia transcurriese en Alta Gracia, Córdoba, sitio que lo marcaría a fuego para el resto de su vida. Inolvidable sería la experiencia de compartir sus días con la miseria de sus compañeros de niñez y la explotación a la los padres de éstos eran sometidos por los empresarios. A los cinco años, en la provincia de Cordoba, escribía y empieza a explorar las clásicas novelas de aventuras. La educación primaria la obtuvo en el hogar, a cargo de su madre. La escuela media la realizó en el Colegio Nacional Deán Funes, en la provincia norteña. Poco a poco se torna voraz lector de Marx y Engels, el relativismo físico Einsteiniano y el relativismo moral de Freud moldean su personalidad. No es aceptado en el servicio militar por sus padecimientos asmáticos. Trabaja como enfermero en buques mercantes y petroleros con los que comienza a conocer latinoamérica. A los 19 años y con el marco del peronismo y la guerra civil española ingresa a la Universidad de Buenos Aires, de donde egresa como médico con orientación hacia la dermatología en 1953, seis años después. Sus estudios estaban signados por las incógnitas de su propia enfermedad. Se muestra sumamente interesado por la lepra y otras enfermedades similares.
.El 8 de julio de 1955 Ernesto Guevara conoce a Fidel Castro en una reunión que el exilio cubano realiza en casa de María Antonia González. Fidel, que ya ha bautizado su organización con el nombre de Movimiento 26 de Julio en homenaje al intento de copamiento del Moncada, decide exiliarse para intentar la formación de un pequeño ejército con el que retornaría, en un futuro no muy lejano, a tierra cubana. El entonces prolijamente rasurado dirigente caribeño discute durante toda la noche con el Che. Este le informa sobre su experiencia en Guatemala y su visión sobre el fracaso del gobierno de Arbenz. Castro, por su parte, le da indicios vagos sobre sus planes de invasión.
En otra reunión que el médico argentino mantiene al poco tiempo con Fidel, de la que participó Hilda Gadea, Castro convence al joven argentino de sumarse a la expedición que intentará desembarcar en la isla. El Che, alentado por su propia mujer, decide emprender la aventura más peligrosa y excitante de su juventud: la invasión a Cuba, que cambiará el rumbo de su vida  Participó en la decisiva batalla por la toma de Santa Clara (1958) y finalmente entró en La Habana en 1959, poniendo fin a la dictadura de Batista.
Cuando en 1955 se produce el levantamiento militar encabezado por el general Lonardi que derroca al gobierno constitucional de Juan Perón en la Argentina, Ernesto Guevara se encuentra en México en plena planificación de la invasión a Cuba. Su amigo Ricardo Rojo lo visita en el Distrito Federal, donde el Che había fijado su residencia. Rojo, que se encontraba en el exilio a causa de su posición en contra del régimen peronista, invita al médico a regresar a la patria en su compañía. La respuesta de Ernesto es premonitoria. "Allá ¿qué hay? -refiriéndose a la Argentina.
El 18 de agosto de 1961, mientras el Che participaba de la Reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Punta del Este, Uruguay, el entonces presidente argentino Arturo Frondizi, después de varias gestiones desarrolladas en el más absoluto secreto, alquila un avión privado para que transporte a suelo argentino a Ernesto "Che" Guevara, quien ingresará a su patria por nacimiento, a través del aeropuerto internacional de Don Torcuato, ubicado a pocos kilómetros de Buenos Aires, Capital Federal de la Argentina, en el denominado Conurbano Bonaerense.
Una reducida comitiva le dará la bienvenida al comandante
El 3 de noviembre de 1966 llega a La Paz, Bolivia, con el nombre de Adolfo Mena González y pasaporte uruguayo. El 7 de noviembre se incorpora a la guerrilla.
El 18 de abril de 1967 se publica en Cuba su "Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental".
El 8 de octubre es herido en combate en la Quebrada del Yuro. El 9 de octubre es asesinado en el pueblo de Higuera.
El 28 de junio de 1997 un grupo de expertos cubanos y argentinos descubre una fosa común en Vallegrande con los restos del Che y de otros 6 guerrilleros.
El 12 de julio es recibido en el aeropuerto de San Antonio de los Baños por su familia y compañeros. Los restos del Che descansan en el mausoleo de la Plaza Ernesto Che Guevara en Santa Clara
Por su apariencia salvaje, romántica y revolucionaria, Che se convirtió en una leyenda y un ídolo para los jóvenes revolucionarios de todo el mundo.